LUZ SOBRE PETRA

Comentarios a propósito de una piedra en la casa de Haya de la Torre…

Con un significado asociado a la inmortalidad, la piedra ha sido usada para cincelar en el tiempo, épocas, momentos históricos, o personajes de gran valía. Los entendidos sostienen que allí radica el extraordinario simbolismo de Petra, antigua ciudad ubicada en la mitad de los caminos bíblicos (cerca a Jordania) construida fundamentalmente en roca, como si fuera una escultura destinada a señalar por siempre, un lugar, un momento o, el protagonismo de batallas cuyos líderes quedaron perennizados en la trama misma de la historia.

Los apristas conocemos una piedra singular, tiene forma triangular y se eleva al infinito. Reposa sobre la tumba del fundador del APRA, Victor Raúl Haya de la Torre y guarda en discreta solemnidad una frase llena de simbología: “Aquí yace la Luz”.  Se encuentra ubicada en el antiguo cementerio “Miraflores” de la ciudad de Trujillo, región de la libertad, en el norte del país y hasta allí, en peregrinación confesa, llega gente de buena voluntad tras el legado moral y el pensamiento político del insigne peruano que despertó las conciencias el pueblo pobre y construyó un sólido movimiento que defendió los intereses de los desposeídos en America Latina y el Caribe, Nación a la que llamó en la ruta integradora de Simón Bolívar, Indoamérica.

Victor Raúl, como lo llamaba cariñosamente supueblo, vivió y murió el 02 de agosto de 1979 en una finca de la localidad obrera de Vitarte llamada “Quinta Mercedes”, un espacioso lugar desprendido de todo tipo de pretensión material, propiedad otorgada en préstamo por un familiar cercano, donde Haya de la Torre sufrió su agónica peruanidad reflexionando por el país que tanto amaba y trabajando mucho por el partido que forjó personalmente. Tras su desaparición física, lo que fue su hogar y todo lo que contenía, pasaron a ser parte de la Casa Museo Haya de la Torre, ahora, una pujante entidad que difunde sus ideas y preservar su legado.

Aunque sé que muchos conocen el trabajo dedicado de su Director, Wilbert Bendezú Carpio, es necesario resaltar su estupenda labor porque el silencio no sólo es injusto, sino, mucho más enojoso que la crítica. A este respecto, menciono con pleno conocimiento de los hechos, que cuando Bendezú se hizo cargo de la Casa Museo, eran dramáticas las circunstancias que rodeaban aquel momento y de la angustia y preocupación por la preservación de su legado, vulnerado aquellos días por un robo de lesa cultura. Inicialmente, sólo, y luego acompañado de la presencia diligente y fraternal de unos pocos compañeros, trabajó muy duro por recuperar materialmente los enseres de la casa y también, por volver a darle contenido y sentido trascendente a esta obra que se salvó del desapego y el abandono, por su interés y preocupación sin descanso. Lo siguiente, han sido buenas noticias. Resultados auspiciosos, orden y mucha pasión en el trabajo.

El denso terral que encontró Bendezú y que rodeaba la pequeña casa, dio paso a una descomunal manta verde que muestra vida intensa en el lugar donde se guardan verdaderos tesoros vivos de la historia de la Nación al que se le ha sumado, una pulcritud en el desarrollo de objetivos en los que los testimonios del pensamiento hayadelatorriano se encuentran presentes, el detalle en valor de los textos recuperados, la posibilidad de acceder a la Biblioteca del maestro Gonzales Prada y material y fotografías que hablan por El Jefe, recordándonos que, si luce renovada y presta a compartir su valor, es porque hay un discípulo como Bendezú quien, más allá de las circunstancias se ha preocupado porque esto sea así.

En medio de una historia que no todos conocían y gracias al extraordinario y fraterno aporte de Cesar Castro Rojas, se ha colocado ahora en esta hermosa casa, una piedra, justo en el lugar donde se enterró, el corazón de Victor Raúl, el viejo León, en tanto la representación de “toni” -el leal pastor alemán que guardó su recuerdo y parte de su cuerpo en aquel lugar-, reposa en donde fue enterrado este noble animal.

Yo no sé, si alguien escribirá sobre todo esto, pero considero que este es un verdadero testimonio y tributo a quien lo dio todo por su pueblo y su partido, pone en valor agregado a la casa, pero, además, es la representación material de la perennización del nombre del fundador del aprismo cuya solidéz ideológica estará  representado en la piedra que provoca estas líneas que, de hecho, se convertirá en fuente de inspiración y peregrinación. La Casa Museo Victor Raúl Haya de la Torre dedica este lugar especial para el recuerdo de aquella extraordinaria personalidad que tanto extrañamos sus discípulos, que fuera dueño además, de una sencillez, grandeza y humanidad que podremos seguir tratando de imitar todos los días de nuestras vidas. Gracias Wilbert Bendezú. 

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